El miercoles, tercer día en Roma, lo dedicamos a rutas de iglesias y plazas; en busca de buenas esculturas, caravaggios y arquitecturas "imposibles" como dice nuestro amigo Javi. También añadiríamos algunos restos de la Roma Antigua, como el Panteon y el Ara Pacis.
La primera parada, la Basílica de Santa María de los Ángeles, frente a Términi, ocupando las antiguas Termas de Diocleciano. Pasamos por delante del Museo Nazionale Romano-Palazzio Massimo, y decidimos que a la vuelta, al final del día, lo veríamos.
La primera parada, la Basílica de Santa María de los Ángeles, frente a Términi, ocupando las antiguas Termas de Diocleciano. Pasamos por delante del Museo Nazionale Romano-Palazzio Massimo, y decidimos que a la vuelta, al final del día, lo veríamos.
La Basílica de Santa María de los Ángeles tiene una discreta y parca fachada, pero en el interior guarda una joya. Mantiene más o menos la estructura del tepidarium de las termas, eso al menos intentó Miguel Ángel; cuando entras el volúmen hacia arriba es alucinante, sólo con ver el tamaño de la gente en la foto te haces una idea, y piensas cómo debieron ser las termas, perdidas en gran parte.
Otra cosa que llama la atención es la estructura realizada en el suelo a modo de meridiano solar, de Francesco Bianchini, bajo el crucero del templo; el Papa Clemente XI mandó construirlo, según diseño de Miguel Ángel, en 1702; servía para demostrar la exactitud del Calendario Gregoriano y determinar la fecha de la Pascua en el modo más exacto posible con los movimientos del Sol y la Luna.
Bueno, seguimos. La siguiente parada tres iglesias, y además muy juntitas.
Santa María de la Victoria. Íbamos buscando la magnífica escultura del "Éxtasis de Santa Teresa" realizada por Bernini, y nos llevamos la sorpresa de estar en un maravilloso y pequeño templo; la escultura de Santa Teresa literalmente flota, y el juego de expresividad y movimiento es admirable.
Justo al cruzar la calle, entramos en la Iglesia de Santa Susana, más grande y con unas pinturas murales muy interesantes y trampantojos muy bien conseguidos.
En frente una iglesita, redonda porque utiliza una esquina de las antiguas termas de Dioclesiano, San Bernardo alle Terme.
Santa María de la Victoria. Íbamos buscando la magnífica escultura del "Éxtasis de Santa Teresa" realizada por Bernini, y nos llevamos la sorpresa de estar en un maravilloso y pequeño templo; la escultura de Santa Teresa literalmente flota, y el juego de expresividad y movimiento es admirable.
Justo al cruzar la calle, entramos en la Iglesia de Santa Susana, más grande y con unas pinturas murales muy interesantes y trampantojos muy bien conseguidos.
En frente una iglesita, redonda porque utiliza una esquina de las antiguas termas de Dioclesiano, San Bernardo alle Terme.
Seguimos por la Via 20 Settembre hacia el cruce con Via alle Quattro Fontane, a ver precisamente las cuatro fuentes, ubicadas en cada esquina del cruce, y justo al lado San Carlo alle Quattro Fontane (San Carlino). Como estaba cerrada aún seguimos algo más hacia delante, vimos San Andrés del Quirinale y la Piazza del Quirinale, con una fuente que presenta un obelisco y una pareja de estatuas, los Dioscuros, traídas de las antiguas termas de Constantino, y por supuesto unas estupendas vistas de la cúpula de San Pedro del Vaticano. Luego volvimos a San Carlino porque ya estaba abierta.
San Carlino, un interesante ejemplo del barroco, de fachada compleja llena de entrantes y salientes, pero cuando entras tienes una iglesia pequeña; está acompañada de las cuatro fuentes en las esquinas; guarda el primer cuadro dedicado a San Carlos Borromeo en su sacristía; fue construida por Borromini. San Andrés del Quirinal la realizó otro magnífico artísta, competidor de Borromini, el mismísimo Bernini, y el pique se nota; además S.Andrés tiene una sacristía maravillosa, y los restos de San Estalisnao de Kostka.
Bajamos por Via alle Quattro Fontane para ver la Fontana di Tritone, de Bernini; preciosa, aunque me pareció pequeña en el entorno donde está.


Luego decidimos buscar algo de comer, nos planteamos ir por Via Pastini para no encontrarnos todo el reguero de gente que va del Panteón a la Fontana de Trevi y viceversa, y nos topamos con una sopresa; Fran me preguntó: "qué es eso, tú que sabes más de romanos", le dije que por la apariencia era un templo pero que no sabía cual, miré la guía turística pero no lo mencinaba, indagué en otra que dejé en el hotel y era el Templo de Adriano; tremendo, y sólo era el costado; los turistas no tienen ni idea de que eso está allí.
Luego acabamos comprando unos paninos, viendo la Columna de Marco Aurelio, y almorzando en la Fontana de Trevi.
San Carlino, un interesante ejemplo del barroco, de fachada compleja llena de entrantes y salientes, pero cuando entras tienes una iglesia pequeña; está acompañada de las cuatro fuentes en las esquinas; guarda el primer cuadro dedicado a San Carlos Borromeo en su sacristía; fue construida por Borromini. San Andrés del Quirinal la realizó otro magnífico artísta, competidor de Borromini, el mismísimo Bernini, y el pique se nota; además S.Andrés tiene una sacristía maravillosa, y los restos de San Estalisnao de Kostka.
Bajamos por Via alle Quattro Fontane para ver la Fontana di Tritone, de Bernini; preciosa, aunque me pareció pequeña en el entorno donde está.
Luego en 5 minutos acabamos en la Fontana di Trevi, el sonido del agua la anunciaba un par de calles antes de llegar. Ahí si que había gente; espectacular, tal y como me la imaginaba. En dos días pasamos unas 5 o 6 veces, más de casualidad que otra cosa, pero seguía impactando, aunque también cansa tantas veces seguidas.
De nuevo en marcha; dirección al Panteon, pero antes de llegar nos pasamos por varias iglesias.
Primero, y casi de casualidad, la iglesia de los Santos Apostoles, y de casualidad porque realmente buscabamos Santa Croce, pero estaba cerrada, y como estabamos al lado de los Santos Apostoles nos dió por entrar a ver qué tal, entrabamos en todos los templos abiertos. Es preciosa, grande, y sin turismo. Luego nos pasamos por San Ignacio, de mayor tamaño y como diría Rosa "apabullante", además tiene una peculiaridad que Fran me recordó, tiene una falsa cúpula en el crucero, vamos, que está pintada, no existe... ni me acordaba.
Primero, y casi de casualidad, la iglesia de los Santos Apostoles, y de casualidad porque realmente buscabamos Santa Croce, pero estaba cerrada, y como estabamos al lado de los Santos Apostoles nos dió por entrar a ver qué tal, entrabamos en todos los templos abiertos. Es preciosa, grande, y sin turismo. Luego nos pasamos por San Ignacio, de mayor tamaño y como diría Rosa "apabullante", además tiene una peculiaridad que Fran me recordó, tiene una falsa cúpula en el crucero, vamos, que está pintada, no existe... ni me acordaba.
Luego la ruta siguió hasta Santa María Sopra Minerva, catalogada como la única iglesia gótica de Roma, aunque realmente vimos algo de gótico en otras.
Es muy conocida porque tiene en la plaza un monumento realizado por Bernini, un obelisco con un elefante. Por dentro es una maravilla, y destacan, a parte de sus bóvedas azules con estrellas, un Cristo Redentor de Miguel Ángel, las tumbas del insigne pintor Fra Angelico y de Santa Catalina de Siena, y la maravillosa Capilla Carrafa.
Es muy conocida porque tiene en la plaza un monumento realizado por Bernini, un obelisco con un elefante. Por dentro es una maravilla, y destacan, a parte de sus bóvedas azules con estrellas, un Cristo Redentor de Miguel Ángel, las tumbas del insigne pintor Fra Angelico y de Santa Catalina de Siena, y la maravillosa Capilla Carrafa.
Y ahora... el PANTEON... sublime, impactante... lástima por los andamios de media fachada y la cantidad de gente que había dentro. Lo que tuvo que ser el conjunto de edificios romanos de alrededor si éste era el más pequeño.
La hora no nos permitía ver nada más abierto, la iglesia de San Luis de los Franceses entre otras, las tuvimos que emplazar para otra ruta, así que nos fuimos a la Plaza Navona, deleitarnos con el entorno, las fuentes y comer helado donde nos comentó Jose María,... helados fantásticos. De camino antes nos pasamos a ver San Ivo alla Sapienza, cerrada salvo el patio, como es habitual.
Luego decidimos buscar algo de comer, nos planteamos ir por Via Pastini para no encontrarnos todo el reguero de gente que va del Panteón a la Fontana de Trevi y viceversa, y nos topamos con una sopresa; Fran me preguntó: "qué es eso, tú que sabes más de romanos", le dije que por la apariencia era un templo pero que no sabía cual, miré la guía turística pero no lo mencinaba, indagué en otra que dejé en el hotel y era el Templo de Adriano; tremendo, y sólo era el costado; los turistas no tienen ni idea de que eso está allí.
Luego acabamos comprando unos paninos, viendo la Columna de Marco Aurelio, y almorzando en la Fontana de Trevi.

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