7 ago 2010

Roma, 13-07-2010, segundo día, por la tarde

Una vez que vimos el Museo Capitolino, y disfrutamos de piezas como la cabeza de Constantino, la Loba Capitolina, la estatua ecuestre de Marco Aurelio, el Galo Moribundo entre otras, salimos en dirección a comer. 

Cuando terminamos de almorzar descansamos unos minutos viendo la Columna de Trajano, que nunca tuvo las cenicas del emperador como muchos piensan; justo en frente la prespectiva del Monumento a Victor Manuel, alias la "maquina de escribir".




Nos pusimos en marcha, cruzando los peligrosos pasos de cebra italianos en dirección al Foro; peligrosos literalmente porque si podían nos adelantaban metiéndose en contramano antes que frenar. Rápidamente aprendimos a no dudar cuando estuviéramos atravesando la calle, ahí estaba la clave, no dudar.

La ruta consistía en Foro, luego Palatino y por último Arco de Constantino y Coliseo. Jose María me había comentado que compraramos las entradas, que eran conjuntas, en el Foro porque había menos gente que en el Coliseo, y nos vino muy bien porque el Coliseo estaba hasta la bandera de gente en cola, y con las entrada ya compradas pasabamos directamente.

En el Foro nos hizo un calor terrible, pero que gustazo ver las basílicas, los templos, la Curia, el Arco de Septimio Severo... el centro del mundo mediterráneo durante varios siglos... ver lo que tantas veces había estudiado y leído, endirecto, que gustazo; estaba como en casa; hubiera ido más veces si no fuera por el terrible calor, de hecho en la televisión anunciaban una ola de calor tremenda ("ondata di caldo torrido").

Por cierto, cartelitos de información mínimos, casi inexistentes, menos mal que casi me movía como pez en el agua. Desde el Palatino las vistas del Foro son magníficas, y realmente cuando lo ves entiendes porqué al final se hicieron los foros imperiales, aquello se quedó sin terreno libre. Las Casas de Augusto y Livia estaban cerradas, ¡lástima!. La Casa de las Vestales en restauración, la Basílica de Majencio impresionante, y acabamos en el Arco de Tito contemplando el relieve de la toma de Jerusalén.



Después nos fuimos a ver el formidable Arco de Constantino, los restos de la Meta Sudans, y justo al lado el magnífico Anfiteatro Flavio, o sea, el Coliseo. Es enorme y eso que faltan partes muy extensas, y además muy oscurecido por los efectos del tráfico.

Con las entradas compradas en el Foro entramos directamente sin cola, hay más gente en el Coliseo que en el Foro, debido a la típica publicidad turística, es una pena, el Foro es mucho más interesante. Dentro había una exposición sobre gladiadores y el funcionamiento del edificio. En la calle trasera están los restos del Ludus Magnus, donde vivían y entrenaban los gladiadores.



Por último, muy cansados, ya que la ruta del día había sido muy extensa, y pesada por el calor, decidimos finalizarla visitando San Pedro in Vincoli, muy cerquita del Coliseo y de camino al hotel.

Subiendo la calle pudimos ver una fuente cuya taza era un sarcófago paleocristiano, como me adviertió Jose María para que no me lo perdiera. Lo importante de San Pedro in Vincoli, no es que guarde como reliquia las cadenas que apresaron a S.Pedro, que evidentemente son falsas, sino que en el rincón de la nave derecha está la tumba del Papa Julio II, y en ella la magnífica e importante escultura de Miguel Ángel, el Moisés.

 
 

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